Díganme si han escuchado esto antes: la decisión de Microsoft de limitar Windows 7 Starter a ejecutar tres programas concurrentes a la vez abre una gran oportunidad para Android. Es la premisa de una columna equivocada de Seth H. Weintraub en Computerworld. Suena razonable, pero para mí tenía un eco inquietante. Parece recordar que las tribulaciones de Windows Vista también deberían abrirle una oportunidad a Linux.
Seamos realistas. No hay ninguna oportunidad para Linux ni Android, en todo caso, en el escritorio. Éste no es el caso de mi disgusto de una u otra plataforma, por si es lo que piensan. Para comprender qué pueden y qué no hacer las plataformas advenedizas contra el SO más ampliamente usado en el mundo, solamente necesitamos revisar la historia (hasta la reciente nos servirá).
Pero primero volvamos al artículo de Computerworld. En él, Weintraub señala un reporte de The Wall Street Journal ahora citado con frecuencia que habla de cómo Microsoft gana únicamente $15 USD por licencia en las netbooks que ejecutan Windows XP. Eso no es mucho, y Weintraub sostiene que Microsoft hace esto para ‘evitar la adopción amplia de Linux.’ ¡Ja!
Veamos qué sucedió verdaderamente cuando una buena fracción de las primeras netbooks salieron con Linux: ¡las devolvieron! Los consumidores actuaron así porque las netbooks iban dirigidas al segmento del mercado de quienes entienden menos de tecnología y se preocupan más por el costo. No es precisamente el mercado ideal para Linux, el cual, si bien es un SO estupendo, puede ser algo confuso a veces (por ejemplo, añadir aplicaciones, actualizar controladores, hallar cosas en las variadas interfaces de las distros, etcétera). Microsoft se vio obligado a ofrecer Windows XP en las netbooks porque los fabricantes estaban desesperados. Si no sustituían a Linux con XP, el mercado habría sufrido una muerte intempestiva. Contra sus propios mejores intereses, Microsoft ha permitido que las netbooks extiendan la vida de Windows XP.
Ahora examinemos la oportunidad de Android, retoño de Linux, de suplantar a Microsoft y Windows.
Como ya lo saben, he ejecutado Windows 7 Ultimate durante meses. Se trata de un buen SO y podría hacer que la gente se olvide de las meteduras de pata de Vista. Windows 7 Starter es la edición asequible de la línea Windows 7. Lo interesante es que, con Vista, Starter estaba disponible únicamente en los países tercermundistas, y el ínfimo Basic era el SO económico para principiantes de la línea Vista.
Windows 7 Starter no suena mucho mejor que Basic. Ejecutar únicamente tres aplicaciones a la vez podría ser terrible para casi cualquier usuario. ¿Qué pasa cuando Internet Explorer o Firefox abre muchas pestañas? A cada una se le ve como un proceso separado en Windows. ¿Esto significa que Starter verá dichas pestañas como aplicaciones separadas? Ojalá que no.
Weintraub y otros insisten en que este error craso más reciente de Microsoft abre la puerta de par en par para Google Android. Sé que las computadoras que operan con Android podrían aparecer en el mercado antes de fin de este año. Como resultado, he andado con un T-Mobile G1 durante las últimas semanas, tratando de evaluar su calidad. hasta ahora no estoy convencido. Se ve bonito y es relativamente rápido. Sin embargo, el SO parece algo ligero para hacer funcionar una PC. Acer confesó tener un prototipo de computadora de escritorio con Android; pero la compañía no se da prisa para extenderla en su canal al menudeo.
Aunque Android esté listo para las PC de escritorio en este momento, de todos modos no creo que pueda ganar o siquiera captar una cuota medible del mercado de las PC, y las razones son sencillísimas. Microsoft lanzó Windows Vista a fines de 2006, y aquello fue un desastre desde el principio. No me malinterpreten. El sistema operativo, sobre todo el SP2, es bueno, firme y usable. Además es un casi de estudio excelente de lo que puede suceder cuando se hacen promesas exageradas y no las cumples.
Desde aquel lanzamiento, Microsoft trabajó en mejorar el SO; pero en realidad se dio por vencido en hacerlo un éxito hace como poco más de un año cuando pasó al desarrollo de Windows 7. Los consumidores que compraban PC nuevas o vivían a regañadientes con Vista o pedían a los fabricantes de PC que instalaran Windows XP en los sistemas. Las empresas desembolsaron en sistemas con opciones de Windows XP y evitaron Vista lo más que pudieron.
En ese momento Linux se sublevó y, como todos lo esperábamos, dominó por fin el escenario de las PC de escritorio. Se descargaron e instalaron muchos millones de distros de Linux. Dell, HP, Acer y otros atestiguaron incrédulos cómo los sistemas preinstalados con Linux se extendían en los hogares y los negocios de todo el mundo.
Esperen. Eso es mentira. Nada de eso ha ocurrido. La oportunidad dorada de Linux -tres años de estancamiento del mercado de Windows- no alteró para nada la cuota de mercado de Linux. Lo extraño es que tampoco lo hizo mucho en el caso del segmento de Apple entre las computadoras de escritorio.
¿Cómo fue posible eso? ¿Por qué no ganó Linux? Es simple: Linux no es como Windows. Es maravilloso pero no consistente. No hay grandes acuerdos suficientes entre fabricantes de distros de Linux y los mayores fabricantes de PC. Lo más importante es que ni los consumidores ni las empresas en menor medida demandan Linux.
Así que dejemos que los eruditos hablen de cómo Android transformará el negocio de las PC. Yo por mi parte veré que Windows 7 se extenderá y Microsoft continuará, para bien o para mal, dominando el mercado de la computación.— Lance Ulanoff
Me estoy empezando a preocupar de verdad por la suerte de Android, el SO de código abierto para teléfonos inteligentes que supuestamente llevaría democracia, uniformidad y competencia al mundo móvil. En cambio sólo ha traído un montón de vaporware.
Se suponía que Android aparecería en docenas de aparatos distintos de un montón de fabricantes diversos. Supuestamente estaría más ampliamente disponible que el OS X de Apple, y que sería más flexible que el BlackBerry OS de RIM y menos caro que el Windows Mobile de Microsoft.
Pero parece que el desagüe de Android está fatalmente tapado. Seis meses después de que T-Mobile lanzó el G1, hay un gran total de un teléfono Android más disponible: el Magic de HTC, que se parece a un G1 sin el teclado. Eso no va a hacer arder el mercado.
Android parece ser un ejemplo perfecto de algo que luce de maravilla en el papel. ¿Un SO de código abierto, personalizable basado en Linux que cuenta con una tienda de aplicaciones y el respaldo de Google? Yo me apunto. Pero para fabricar aparatos realmente, se necesita un SDK sólido, una idea clara del papel de Google, y un ecosistema de desarrollo que sea al menos tan acogedor como el de Windows Mobile.
Gente de la industria me dijo que Android es mejor en la teoría que en la práctica. El SDK comenzó mal, según me han contado, y Google se ha demorado mucho en decidir cuál debe ser su papel en el desarrollo del producto.
Google acaba de postergar el SDK Android 1.5, que incluye soporte para teclados software, identificación de voz y widgets de terceros en la pantalla de inicio. Ninguna de estas características son éxitos que cambien las reglas del juego, así que las fortalezas de Android continúan siendo las mismas: va dirigido a ser más barato, más personalizable y más flexible que los demás SO de teléfonos inteligentes.
Si Android es tan económico y tan personalizable, ¿por qué nadie lanza teléfonos con este SO? Los socios del hardware de Google siguen tocando amablemente el asunto; pero ninguno de ellos muestra futuros aparatos atractivos con Android. Huawei mostró uno en febrero que no causaría entusiasmo. Sony Ericsson ha confesado que ha postergado sus teléfonos con Android para el futuro. Hace poco Motorola acabó con la especulación de que estaba desarollando un receptor con este SO.
Se supone que la personalizabilidad de Android atraería a los proveedores inalámbricos; pero la mayoría de ellos no parecen impresionados. Verizon proclamó el soporte para Android en 2007 y jamás lo puso en práctica. AT&T dice que aún lo pondera. Sprint por ahora se enfoca en el Palm Pre. Hay una muestra muy pobre de apoyo.
Parece que ahora los partidarios de Android, incluido Eric Schmidt, CEO de Google, dirigen su atención a las netbooks. Android en las netbooks será un gran fracaso, porque el SO combina la falta de familiaridad de Linux con una carencia total de aplicaciones de productividad para las computadoras de escritorio. Hasta las distros de Linux de las PC de escritorio fallaron en las netbooks, donde las remplazó Windows XP porque los consumdores de PC querían una experiencia más familiar. Android, que ni siquiera cuenta con un navegador web disponible como el de las PC de escritorio, fallará más rápidamente.
Comprendo que Android está diseñado para fomentar el cómputo en la nube; pero, en tanto las redes 3D sigan siendo malas y caras, quienes poseen una netbook desearán realizar un montón de trabajo offline. Un SO que no se equipare con Windows XP en las capacidades del navegador y de las aplicaciones es un imposible.
Tim Bajarin, experto en el mercado de los celulares, parece concordar conmigo. \”El código base [de Android] no está listo para utilizarse ni en netbooks ni en laptops\”, aunque podría estarlo a principios de 2010, escribió Bajarin recientemente.
Ahora los defensores de Google tratan de llevar el SO a otras categorías de productos, como descodificadores y autos. Pero las versiones de Android para tales aparatos tendrían que personalizarse a tal grado que serían irreconocibles para los consumidores, y probablemente perjudicarían la compatibilidad con al menos algunos programas de terceros.
Parece ser que gran parte del problema de Android es que no posee un campeón real. En el mejor de los casos, el entusiasmo de Google por su propio SO lo ha embriagado algunas vez y luego se ha apagado: no es nada en comparación con los tamborileos incesantes de mercadotecnia que provienen de Palm, RIM, Apple y Microsoft. Si Android va a triunfar, Google necesita impulsarlo, promover el desarrollo de software, realizar conferencias y recordarles a los consumidores por qué es mejor que las ofertas establecidas. La compañía no ha hecho esto.
Para los socios de hardware de Google, Android no resulta prioritario. HTC hace la mayor parte de sus negocios con Windows Mobile. También LG recientemente realizó un compromiso importante con Microsoft. Samsung ansía probar todo y ver qué funciona, lo que implica que evita tener que mostrar preferencias. Y ya saben qué pasa con Sony Ericsson y Motorola.
Este verano, los observadores del mercado celular se concentrarán en el Palm Pre, el nuevo iPhone y en algunos BlackBerries potencialmente nuevos. Android tiene una última oportunidad: puede sorprendernos en el otoño. La exposición comercial de la CTIA de octubre necesita incluir un asalto completo de los modelos con Android desde múltiples fabricantes, en múltiples tamaños. Si eso no ocurre, tendremos que arrojar al Android a la gran pila de distribuciones de Linux que trataron de abrir una brecha en el mercado de consumo y fracasaron. -Sasha Segan












