
Resulta que andaba discutiendo los temas que trato en mis columnas con Sebastian, mi compañero de Cranky Geeks. Y entonces me dijo algo que no me sorprende: “Todo lo que se escriba en este momento a propósito de Windows 7 pone las cifras de lectura por las nubes.”
Siempre ha sido así: los lectores en general se muestran interesados sólo en el sistema operativo más reciente de Microsoft. Esto es cierto especialmente en el período de reseñas favorables que precede a la aparición del producto real. Supongo que podría instalar Windows 7 RC1 y escribir una reseña inútil que hable de cuán rápido es cuando cuentas con 20 GB de memoria principal y el SO y 10 aplicaciones se encuentran en la RAM. Pero ¿y qué con eso? Se trata de un candidato a lanzamiento, no del producto final. Por definición se trata de código zombi que se supone que la gente evalúa en busca de fallas, no que se deshace echándole flores.
Estos betas públicos son trucos propagandísticos que realmente consiguen muy poco. ¿Alguien ha notado las similitudes con lo que sucedió con Windows Vista?
Esto es lo que dijo el experto Paul Thurrott de Vista RC1:
Si probaste la versión Beta 2 de Windows vista y te dejó conmocionado -y dije conmocionado- a causa de lo horrible que era, es hora de darle una segunda oportunidad a Vista. En serio. El RC1 constituye una mejoría enorme. Enorme.
Microsoft puede señalar cientos de características nuevas en su nuevo SO; de hecho, si Apple se encargara de la mercadotecnia, estoy seguro de que proclamarían una cifra estimada como de 571 características nuevas. Pero ya que pasas las cosas obvias como la nueva interfaz de usuario, las animaciones y los efectos de Aero y las mejorías a la seguridad absolutamente grandes en esta versión, hay muchas cosas más ahí.
Y así prosigue promocionando los atributos fabulosos de Vista.
Y por supuesto que al teclear “Vista is great” en Google puedo respaldar las palabras de Thurrott con un coro de expertos que cantan las loas dedicadas a Vista. Y al escribir “Vista sucks” puedo obtener los resultados opuestos. El hecho es que la crítica y la alabanza tempranas son comunes; pero en general hay más elogios: quienes tocan los tambores y deben vender libros o webcasts o revistas hacen ruido con bombo y platillo hasta que comienza la retroalimentación auténtica.
La gente también leerá esta columna, en busca de comprensión o de la verdad. Esto es lo que quiero hacerles entender: lo denomino el baile de los 12 pasos del nuevo SO de Microsoft.
Paso 1: el público comprende que el SO anterior era una plasta de porquería agobiada por muchísimos parches. Se ha deteriorado y todo el mundo lo sabe.
Paso 2: aparece en la prensa una palabra código. Se refiere a un nuevo SO de Microsoft. Comienza el alboroto.
Paso 3: Microsoft confirma que está desarrollando un SO totalmente nuevo que será la octava maravilla.
Paso 4: Microsoft anuncia un listado de atributos para el nuevo SO que además cita mejorías respecto al SO previo.
Paso 5: llega a la prensa información discrepante. El SO estará listo antes de lo previsto. El SO estará listo después de lo previsto. La codificación ni siquiera ha comenzado. El SO ya casi está concluido.
Paso 6: se da a conocer públicamente un poco de código beta bien logrado; los amantes de Microsoft lo consiguen y se apresuran a proclamar cuán grandioso es. En realidad nadie da cuenta de errores de programación existentes, y si alguien lo hace nadie sabe qué impacto tienen.
Paso 7: varias características “imposibles de implementar” se dejan de lado en el producto.
Paso 8: surge un candidato a lanzamiento, y todo el mundo enloquece a causa de lo fantástico que es (ésta es la fase en que se encuentra Windows 7). “¡Se trata del mejor SO de la historia!”
Paso 9: se descubren algunos errores menores; pero nadie les pone mucha atención puesto que Microsoft asegura que los arreglará para cuando salga el producto. No hay de qué preocuparse.
Paso 10: las ventas de los SO anteriores comienzan a disminuir, y Microsoft ofrece una actualización gratuita a los compradores de computadoras que lleven instalado el SO previo.
Paso 11: se anuncia una verdadera fecha de lanzamiento, y los compradores hacen colas la noche anterior para obtener las primeras copias.
Paso 12: enseguida empiezan los martes de parchado, conforme Redmond corrige una falla de seguridad recién descubierta. Sigue un sinnúmero de parches, y, con el transcurso del tiempo, el SO se enlentece bajo el peso de su propio código espagueti. El ciclo se reinicia en el paso 1.
Este sistema le sirvió bien a Microsoft hasta el desastre de Vista, cuando el paso 6 (la fase del beta) se estropeó, hecho que creó un alboroto negativo que la compañía no pudo suprimir. Además Microsoft sufrió un desengaño con el fiasco del disco duro híbrido en que el SO tenía ganchos especiales para optimizar el desempeño, mismos que los consumidores jamás pudieron aprovechar.
En esta ocasión la empresa ha vuelto a los fundamentos, y Windows 7 debería ser un éxito comercial con pocas quejas al inicio. Ojalá que el producto salga más pronto que tarde para que contribuya a revivir la economía.
Pero si alguno de los lunáticos que andan sueltos por ahí piensa que este SO ni se parchará hasta el cansancio ni correrá la misma suerte desafortunada de todo cuanto Microsoft ha hecho, entonces díganme: ¿qué transformación misteriosa ha experimentado entonces la compañía para hacer diferentes las cosas esta vez? ¡Pásenle, sinfín de parches! ¡Ya los estamos esperando! – John C. Dvorak













